SEGURIDAD Y SALUD EN EL TRABAJO || Todo lo que debes saber

SEGURIDAD Y SALUD EN EL TRABAJO

Seguridad Laboral
SEGURIDAD Y SALUD EN EL TRABAJO

Resulta difícil pensar en una empresa o industria sin un área que vele por la salud y seguridad de sus trabajadores. Por ello, te diremos 3 razones por las cuales las áreas de Seguridad y Salud en el Trabajo toman muy en cuenta la prevención de riesgos.

1. Finalidad:

La adopción de mayores precauciones para lograr eliminar o disminuir a su mínima expresión los factores que son los causantes principales de todo accidente. Un buen trabajo en Prevención y Seguridad Laboral beneficia la producción, debido a la disminución de las interrupciones del proceso productivo y la reducción del ausentismo y de los accidentes de trabajo.

2. La seguridad en el trabajo es una técnica preventiva:

Para lograr ese fin la Seguridad se basa en técnicas estudiadas y comprobadas que pueden llegar a evitarlo y, además de éstas, existen procedimientos que aplicados a las empresas y seguidos por trabajadores y mandos medios pueden evitar la materialización de un accidente.

3. Principales objetivos:

a) Definir los riesgos existentes en los lugares de trabajo.
b) Analizar la naturaleza de los riesgos y las medidas a tomar para su neutralización
c) Corregir la situación y realizar las mejoras indicadas.
d) Controlar que las medidas sean adecuadas y que producen el efecto deseado.
e) Controlar la aparición de nuevos riesgos.

Las medidas que incluyen los Programas de Prevención de Riesgos Laborales están diseñadas por especialistas que conocen los diferentes sectores de actividad y por eso son conscientes de las diferentes medidas que se deben aplicar en cada sector. Es obvio que las medidas para el sector de la construcción han de ser diferentes a aquéllas necesarias en otro sector con menos riesgo.

Riesgo laboral

SEGURIDAD Y SALUD EN EL TRABAJO
SEGURIDAD Y SALUD EN EL TRABAJO

Se denomina riesgo laboral a todo aquel aspecto del trabajo que tiene la potencialidad de causar un daño. La prevención de riesgos laborales es la disciplina que busca promover la seguridad y salud de los trabajadores mediante la identificación, evaluación y control de los peligros y riesgos asociados a un proceso productivo, además de fomentar el desarrollo de actividades y medidas necesarias para prevenir los riesgos derivados del trabajo

Si bien es un ámbito que, por lo menos en España, tiene una historia de más de 100 años, esta denominación ha sido relativamente reciente, a raíz de la Ley 31/1995, d e 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales,12​ que desarrolla el artículo 40.2 de la Constitución Española, el cual encomienda a los poderes públicos, como uno de los principios rectores de la política social y económica, velar por la seguridad e higiene en el trabajo.

Planificación y acción preventiva

En España, por ejemplo la Ley 31/1995, de 8 de noviembre de Prevención de Riesgos Laborales, en la exposición de motivos, expone entre otros argumentos los siguientes:

La protección del trabajador frente a los riesgos laborales exige una actuación en la empresa que desborda el mero cumplimiento formal de un conjunto terminado, más o menos ,de deberes y obligaciones empresariales y, más aún, la simple corrección a posteriores situaciones de riesgo ya manifestadas. La planificación de la prevención desde el momento mismo del diseño del proyecto empresarial, la inicial evaluación de los riesgos laborales y su actualización periódica a medida que se alteren las circunstancias, la ordenación de un conjunto coherente y globalizador de medidas de acción preventiva adecuadas a la naturaleza de los riesgos detectados y el control de la efectividad de dichas medidas constituyen los elementos básicos del nuevo enfoque en la prevención de riesgos laborales. Y, junto a ello, se completa con la información y la formación de los trabajadores dirigidas a un mejor conocimiento tanto del alcance real de los riesgos derivados del trabajo como de la forma de prevenirlos y evitarlos, de manera adaptada a las peculiaridades de cada centro de trabajo, a las características de las personas que en él desarrollan su prestación laboral y a la actividad concreta que realizan.

Evaluación de riesgos laborales

La evaluación de los riesgos laborales es el proceso dirigido a estimar la magnitud de aquellos riesgos que no hayan podido evitarse, obteniendo la información necesaria para que el empresario esté en condiciones de tomar una decisión apropiada sobre la necesidad de adoptar medidas preventivas y, en tal caso, sobre el tipo de medidas que deben adoptarse.

Cuando de la evaluación realizada resulte necesaria la adopción de medidas preventivas, deberán ponerse claramente de manifiesto las situaciones en que sea necesario:

Eliminar o reducir el riesgo, mediante medidas de prevención en el origen, organizativas, de protección colectiva, de protección individual, o de formación e información a los trabajadores.
Controlar periódicamente las condiciones, la organización y los métodos de trabajo y el estado de salud de los trabajadores.
Origen de los documentos: Agencia Estatal del Boletín Oficial del Estado. REAL DECRETO 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención. BOE nº 27 31/01/1997
Para la evaluación de la magnitud de los riesgos existe un método que basa la estimación del riesgos para cada peligro en la determinación de la potencial severidad del daño (consecuencias) y la probabilidad de que ocurra el hecho. De esta forma, en el ámbito de la severidad de los daños, estos se clasifican en ligeramente dañinos (como los daños superficiales y las molestias e irritación), dañinos (como quemaduras, conmociones, fracturas menores, dermatitis, asma, etc.) y extremadamente dañinos (como amputaciones, fracturas mayores, envenenamientos, cáncer o enfermedades agudas y que acorten severamente la vida).

En cuanto a la probabilidad de que el daño ocurra, se manejan tres categorías: la baja, cuando el daño ocurrirá raras veces; la media, si ocurrirá algunas veces, y la alta, cuando ocurrirá siempre o casi siempre.

 

Combatir los riesgos en su origen.

Eliminar los riesgos (sustituir o reemplazar los procesos, insumos, materiales, equipos, herramientas… por otros que entrañen poco o ningún peligro).
Reducir aquellos riesgos que no pueden ser eliminados mediante la implantación de los sistemas de control adecuados.
Aplicar medidas de protección colectiva antes que individuales.

 

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